El sistema de control actual es completamente automático; una letra mal puesta o un número que no cuadre es suficiente para encender las alarmas.
Recibir una notificación de revisión genera un frío en e estómago a cualquier dueño de negocio. Lo peor es que, en la mayoría de los casos, estas revisiones no ocurren por mala fe, sino por falta de orden documental dentro de la emresa. Creer que "el contador se encarga de todo" sin llevr un control interno es el camino más rápido para recibir una glosa.
Para que protejas tu negocio, aquí te desglosamos los 3 descuidos administrativos más comunes que pueden activar las alertas del SRI:
Descuadres automáticos: El SRI cruza al instante las facturas electrónicas que emites y recibes con lo que pones en tus declaraciones mensuales. Si hay un solo dólar de diferencia entre tus reportes y su base de datos, el sistema genera una inconsistencia de forma automática.
Mezclar cuentas y consumos: Utilizar la tarjeta o la cuenta de la empresa para pagar el supermercado familiar, ropa o viajes personales es un error clásico. El SRI vigila de cerca estos movimientos y rechazará cualquier gasto que no esté directamente relacionado con la actividad de tu negocio.
Falta de papeles de soporte: Guardar el archivo electrónico (XML) ya no es suficiente. Si tu PYME registra un gasto fuerte con un proveedor, debes tener un expediente físico o digital que lo respalde: contratos firmados, fotos, correos o informes de entrega que demuestren que el servicio realmente existió.
El orden y la prevención son tus mejores escudos fiscales. Cuando tu documentación está al día y bien organizada, no hay auditoría ni revisión electrónica que pueda quitarte el sueño.
¿Quieres asegurarte de que tu empresa está haciendo las cosas bien antes de que llegue una notificación? Hemos diseñado una herramienta práctica para ayudarte a revisar el estado real de tu administración.
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